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We are no longer that post-ideological generation!

Después de la debacle liberal en Berlín, muchas voces de la oposición empiezan a pedir a la actual coalición que gobierna Alemania (formada por la CDU de la canciller Angela Merkel y el partido liberal FDP) que convoque elecciones anticipadas. Pero hay un pequeño problema: la ley actual es inconstitucional. De celebrarse elecciones regidas por esta ley, serían fácilmente impugnables. Ante la presión del Tribunal Constitucional alemán, la coalición en el gobierno parece querer imponer una reforma diseñada a su favor a la oposición, poniendo en peligro así la estabilidad del sistema.

Papeleta electoral alemana

Papeleta electoral alemana con dos votos: a la izquierda la Erststimme, el mandato directo, y a la derecha la Zweitstimme, el voto a la lista de un partido.

El problema está en la raíz del sistema electoral alemán y quedó en evidencia en las elecciones federales de 2005. Pero para entender qué es lo que lo convierte en inconstitucional hay que explicar primero cómo funciona.

Un sistema electoral con dos votos

En el sistema electoral alemán cada votante tiene dos votos. Con el primero de ellos, la Erststimme, elige un representante por mandato directo y con el otro, la Zweitstimme, opta por la lista de un partido. A la hora del recuento de votos se lleva a cabo el siguiente proceso: primero se cuentan las Zweitstimmen y se hace un reparto proporcional entre los partidos de los representantes por estado federal. El número de representantes obtenidos por mandato proporcional (Proporzmandat) se compara entonces con el número de representantes obtenido por mandato directo y que se calcula contabilizando las Erststimmen en cada estado federal. En el caso de que el número de representantes obtenido por mandato directo sea mayor al obtenido por la vía proporcional, al partido se le otorga el número de representantes adicionales que necesite para llegar al número de representantes elegidos por mandato directo: son los conocidos como Überhangmandate (mandatos excedentarios). En caso de que el número de representantes obtenidos por la vía proporcional sea mayor al de representates obtenidos por mandato directo, prevalece, sin más, el mandato proporcional.

Hasta aquí la teoría, que busca una mayor representatividad parlamentaria, primando el vínculo directo entre votante y representante que se explicita en la elección por mandato directo (por Erststimme).

Antecedentes que llevan al Tribunal Constitucional a tomar cartas en el asunto

Carteles electorales de la CDU y la SPD en las elecciones de Dresden de 2005

Carteles electorales de la CDU y la SPD en las elecciones de Dresden de 2005

La historia de la declaración de inconstitucionalidad de la norma electoral comienza con las elecciones federales del 18 de septiembre de 2005. Kerstin Lorenz, la candidata por mandato directo del partido de extrema derecha NPD por el distrito electoral 160 de Dresden, muere el 7 de septiembre. Una fecha tan cercana a las elecciones que es imposible recomponer la lista de su partido, con lo que las autoridades se ven obligadas a posponer las elecciones sólo en este distrito: los 210.000 votantes del distrito electoral 160 de Dresde votaron el 2 de octubre, dos semanas después que el resto de los alemanes, que lo hicieron el 18 de septiembre.

El 19 de septiembre (es decir, al día siguiente, por tanto, de que se celebraran los comicios en todos lo distritos electorales menos en el 160) se publican los resultados de las elecciones, después de haber procedido al recuento y reparto proporcional de las Zweitstimmen y la adjudicación de los consiguientes mandatos excedentarios. La ajustada diferencia entre la CDU y la SPD desata una especulación en los medios alemanes, que empiezan a calcular, sobre la base de los resultados publicados, qué es lo que le convendría al electorado de la CDU: ¿ganar en la votación a diputado por mandato directo (la conocida como Erststimme) y también en la votación al partido (la Zweitstimme), o sólo en la votación por mandato directo? La conclusión es clara: a la CDU le conviene ganar la Erststimme, pero no la Zweitstimme porque de esta manera obtenían un representante adicional no en Sajonia (el estado federal al que pertenece el distrito electoral 160 de Dresde), sino en Renania del Norte-Westfalia. Como consecuencia, tanto la CDU como la FDP empiezan a hacer su campaña en función de estas cábalas: los cristianodemócratas piden la Erststimme, la FDP la Zweitstimme.  Y el resultado final se ajusta a estos cálculos: la CDU obtiene el representante por mandato directo por 57.931 Erststimmen, pero pasa de tener 41.225 Zweitstimmen en las encuestas a tener sólo 38.028; y los liberales FDP pasan 7,0% de Zweitstimmen en 2002 a un 16,6% en estas elecciones. Conclusión: se constata una anomalía en la ley electoral vigente que hace que, en determinadas circunstancias como la expuesta, un aumento de las Zweitstimmen lleve a una pérdida de representantes en el parlamento y viceversa; lo que condiciona la orientación de voto de determinados electores, que se deciden a votar contra su voluntad a una lista a la que, en circunstancias normales, no habrían votado, lo que lesiona los principios constitucionales de igualdad e inmediación del voto.

Cartel electoral de la FDP pidiendo la Zweitstimme

Cartel electoral de la FDP pidiendo la Zweitstimme

El Tribunal Constitucional alemán toma cartas en el asunto

Así las cosas, el Bundesverfassungsgericht se ve forzado a tomar cartas en el asunto y dicta una sentencia el 3 de julio de 2008 en la que constata esta anomalía en la ley electoral (que denomina negatives Stimmgewicht bei Wahlen – peso negativo de los votos en las elecciones), conmina al poder legislativo a aprobar una ley electoral constitucional antes del 30 de junio de 2011 y pide una reforma de la

ley electoral federal del 11 de marzo de 2005 […] en la medida en que con ésta se consiga evitar que un aumento de las Zweitstimmen lleve a una reducción del número de diputados de las listas de los estados federales o que una pérdida de Zweitstimmen conduzca a un aumento de diputados de las listas electorales de los estados federales.

Incumplimiento del mandato del Bundesverfassungsgericht

Pero el mandato se incumple por desavenencias entre el enfoque que le da al asunto la coalición cristiano-demócrata (la CDU) y liberal (la FDP) que actualmente gobierna la federación y el punto de vista de la oposición.

Según la propuesta de la coalición de la CDU y la FDP, el problema a solventar se reduce exclusivamente al negatives Stimmgewicht, al peso negativo de los votos en las elecciones federales, y propone como solución que los resultados en cada Land se contabilicen de forma independiente, sumándolos sólo para calcular el número de asientos en el parlamento por estado federal; de esta manera seguirían existiendo la posibilidad de que se den mandatos excedentarios, que tanto le benefician a la CDU. Pero esta propuesta no elimina, en realidad, el problema del peso negativo del voto, sino que le abre nuevas posibilidades, según lo muestra un estudio del Prof. Joachim Behnke de la Zepellin-Universität Frierichshafen: mientras que en virtud del texto actual el peso negativo de los votos desanima a los electores a votar al partido que realmente prefieren, el texto de la reforma propuesto por la coalición hace posible que el voto al partido preferido vaya en detrimento de este partido.

Las propuestas de la oposición, por su parte, tienen como principal objetivo la eliminación del efecto negativo de la elección de diputados por mandato excedentario, que ven como la causa que provoca el pernicioso efecto del negatives Stimmgewicht. Algo que a estos partidos les resulta más fácil denunciar, porque el sistema actual de los votos excedentarios les perjudica. Por ese motivo, la propuesta del partido verde Die Grünen busca proponer que el peso de los mandatos excedentarios se compense con escaños adjudicados a las listas de partidos que se presenten en cada estado; y el partido socialdemócrata SPD quiere neutralizar el efecto de estos votos, aumentando el número de representantes de los partidos no beneficiados por los mandatos excedentarios con Ausgleichsmandate (mandatos de compensación).

La mayoría parlamentaria quiere imponer sus propias reglas de juego a la oposición

Andreas Vosskuhle, presidente del Tribunal Constitucional alemán

Andreas Vosskuhle, presidente del Tribunal Constitucional alemán

Las espadas están en todo lo alto, pero la situación sigue siendo insostenible, porque a día de hoy no se pueden celebrar elecciones federales en Alemania con resultados firmes. Es decir, la convocatoria de elecciones anticipadas, una de las posibles salidas a la actual inestabilidad de la coalición en el gobierno (fruto de la debilidad y desmembramiento de uno de sus miembros, la FDP), tiene que ser descartada de antemano a día de hoy, porque la actual legislación en materia electoral convierte al sistema electoral en sí en inestable, ante la ausencia de certeza sobre la validez y constitucionalidad del resultado electoral. Por ese motivo, la oposición ha amenazado con iniciar acciones legales ante el tribunal constitucional contra el actual gobierno por su manifiesta falta de capacidad de gobierno.

Ante el carrusel político que reina actualmente en Alemania en relación a la inconstitucionalidad de la ley electoral vigente, el Bundesverfassungsgericht ha conminado a la política a tomar medidas urgentes en un plazo breve de tiempo. De lo contrario, se vería obligado a tomar medidas. La respuesta a esta exigencia del tribunal parece que ha tenido como resultado que la coalición cristianodemócrata y liberal ha optado por reformar la ley electoral por su cuenta, con lo que, si las cosas no cambian, la mayoría parlamentaria acabará imponiendo las reglas de juego democrático a la minoría, algo difícilmente defendible, cuando de lo que se trata es de garantizar la legitimidad democrática de futuras elecciones federales, cumpliendo así el mandato de la sentencia del Bundesverfassungsgericht.

La inestabilidad que nos gobierna

Con este debate como transfondo y el papel del actual gobierno alemán en la eurocrisis, no son pocas las voces que arremeten contra la falta de capacidad de gobierno de la actual coalición. Y lo cierto es que la situación actual de la ley electoral alemana y los intentos partidistas de su reforma son inaceptables, y ponen de nuevo pone en cuestión que las medidas impulsadas por esta coalición garanticen la estabilidad política de Alemania en el futuro. Y arrojan, una vez más, la sombra de la duda sobre la viabilidad del plan de ajuste en el terreno económico que el actual gobierno alemán se está esforzando por imponer a sus socios más débiles en Europa.

Las medidas de los gobiernos nunca deberían hipotecar el bienestar futuro de sus ciudadanos que los financian, estemos hablando de la Unión Europea o de Alemania. Pero parece que, desgraciadamente, no es éste el principio que rige actualmente: porque éste no parece ser el objetivo de los partidos que nos gobiernan, que juegan a su propio juego mientras son otros los que en realidad nos gobiernan.

Traducimos aquí la entrevista a Peter Bofinger, uno de los cinco miembros del “Consejo alemán de expertos económicos” (o Sachverständigenrat zur Begutachtung der gesamtwirtschaftlichen Entwicklung), sobre la debacle electoral del partido liberal alemán, la FDP. Bofinger es el único defensor de políticas económicas neokeynesianas presente en este órgano asesor del Gobierno y el Parlamento alemanes y en esta entrevista apunta algunos aspectos de la política económica que está poniendo en jaque a Europa como proyecto y a la igualdad social tanto europea como alemana. Las medidas que respalda la FDP forman parte de esas que “ya se han tomado en Alemania” y que algunos intentan presentar ahora en España como la solución a nuestros problemas nacionales, sin hablar, claro, del aumento de la desigualdad social y el estancamiento de la economía real que podrían provocar.

Artículo original: “Die FDP hat mit Feuer gespielt”

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El sabio de la economía Peter Bofinger es de todo menos cómodo. Después de su fracaso electoral de la FDP en Berlín, Bofinger le lee la cartilla: los liberales defienden la salvación del estado siguiendo el patrón de actuación de un ama de casa; pero no saben de verdad lo que es la economía política.

 Entrevista: Frederik Obermaier

Peter Bofinger

Peter Bofinger (sueddeutsche.de - AP)

sueddeutsche.de: Señor Bofinger, la FDP es el gran perdedor de las elecciones en Berlín, y eso que pidieron de forma estridente la quiebra de Grecia. ¿Su mensaje no caló en el electorado?

Peter Bofinger: La FDP ha jugado con fuego.  Pedir sólo la declaración de insolvencia sin proponer nada suponía correr un gran riesgo y cometer un error de base. Mucho más razonable habría sido una reducción ordenada de la deuda. Un recorte de la deuda sólo es defendible si paralelamente se busca evitar, por medio de los Eurobonos, el efecto de contagio a otros países. La alternativa sería querer reformar un edificio tirando una pared maestra: sin amplias medidas protección el sistema se podría venir abajo.

sueddeutsche.de: Una empresa tiene que declarar suspensión de pagos cuando ha quebrado.  ¿Por qué fue un error que el líder de la FDP Rösler haya propuesto lo mismo en el caso de Grecia?

Bofinger: No han pasado ni dos meses desde que los estados de la Unión acordaron un rescate a Grecia. Y ahora viene el vicecanciller alemán y vuelve a replantearse el tema. Europa está actualmente en una situación límite en la que la cuestión ya no se reduce a un debate académico sino que se trata de dar con el tratamiento de cuidados intensivos correcto.

sueddeutsche.de: Pero lo cierto es que los liberales obtuvieron el apoyo de 16 destacados catedráticos de economía, colegas suyos, vaya…

Bofinger: No es lo mismo hablar como vicecanciller o como catedrático de universidad.

sueddeutsche.de: Pero sí que se trata de expertos reputadísimos, como Hans-Werner Sinn, que argumentan en la misma línea que los liberales. ¿Dónde está el error en los planes para Grecia de la FDP?

Bofinger: En Alemania se pasa completamente por alto que no hay un país en el que se hayan realizado de forma masiva tantas medidas de ajuste en tan poco tiempo. Es decir, el debate actual en Alemania no viene a cuento. No es que los griegos estén ahorrando demasiado poco, es que se están dejando la vida en los recortes.

sueddeutsche.de: Pero los de la FDP parecen ver las cosas de otra manera.

Bofinger: Sus parroquianos piensan que el ahorro en la economía nacional es como el de un ama de casa. Si a ésta no le salen las cuentas, la familia tendrá que gastar menos. Algo que funciona porque el nivel de ingresos sigue siendo constante, porque éste no se reduce si la familia ahorra. Pero si en la economía nacional se reduce drásticamente el nivel de gasto, la coyuntura se va al traste y baja el nivel de recaudación vía impuestos. El FMI previó en abril de 2010 una contracción del 1,1% de la economía griega, en el pronóstico de septiembre de 2010 ya era del 2,6% y en abril de 2011 el FMI contaba con una recesión del 3,0%. Ahora mismo se cifra el decrecimiento en un 5,0%. Si en esta situación uno de cada diez funcionarios tiene que ser despedido, el daño no hará más que aumentar.

sueddeutsche.de: Pero a la FDP se la ha visto durante mucho tiempo como el partido más competente en temas económicos. ¿Un error de percepción?

Bofinger: ¿Se puede considerar competente a un partido que en la fase con menor presión fiscal sobre la renta de toda la postguerra alemana sigue manteniendo la bajada de impuestos como el punto principal de su programa electoral? Por eso me alegré que, en 2009, los liberales entraran a formar parte del gobierno.

sueddeutsche.de: ¿Usted, que simpatiza con la SPD, se alegró de que los liberales llegaran al poder?

Bofinger: Sí, porque estaba bastante seguro de que a todo el mundo le iba a quedar claro lo incompetente que es este partido. Y el tiempo me ha dado la razón. Cuando todo el mundo se dio cuenta de que no había ya dinero suficiente para llevar a cabo la bajada de impuestos que pretendía la FDP, implosionó.

sueddeutsche.de: Últimamente, junto a la bajada de los impuestos, la FDP ha descubierto para sí un papel en la salvación de Europa. En su página web, los liberales se llaman a sí mismos “Partido de Europa” (“Europa-Partei”).

Bofinger: “Partido anti-Europa” sería más acertado.

sueddeutsche.de: ¿Por qué?

Bofinger: Si Grecia no recibe más dinero, el país entero se desmoronará. Tendría que salir del euro, lo que conllevaría unas consecuencias económicas y políticas enormes para el resto de la eurozona. Si los efectos se contagian a Italia, en ese momento, como tarde, tendremos un problema también aquí, en Alemania. Todo ello nos costaría mucho más que los que nos puede llegar a costar mantener el sistema con vida. Pero esto es algo que a la FDP desgraciadamente se le olvida.

El Roto - es usted un ciudadano normal o todavía piensa

No sólo en Grecia: también en Alemania crece la brecha social. Cómo estarán las cosas, que se ha producido un nuevo viraje de la coalición cristiano-demócrata y liberal que gobierna Alemania: después de años negándose a ello, cada vez son más las voces dentro de estos dos partidos que reclaman que se fije de una vez en Alemania el salario mínimo, según informa el semanario Der Spiegel. Porque sí, han leído ustedes bien: en Alemania no hay un salario mínimo interprofesional fijado. Lo que provoca que en muchos sectores haya un dumping de salarios: desde 1994 a 2009 el número de contratos basura (con Niedriglöhne) ha aumentado en un 6%. Y no sólo eso: la capacidad adquisitiva de los trabajadores alemanes menos cualificados está al nivel de los años 80.

Job Center, ¿puente hacia el empleo?

"Puente hacia el empleo" se lee en la fachada de un Job Center del estado alemán en Kiel. Pero, ¿hacia qué tipo de empleo?

“Debería ser así: el estado es el cocinero, la economía, el camarero. Éste es el principio básico de la doctrina social cristiana”, le recordó, a principios de este mes, el ex-ministro de trabajo con la CDU Norbert Blüm a la coalición cristiano-demócrata y liberal que gobierna actualmente Alemania. Porque en lo laboral, la realidad social alemana dista mucho de cumplir este principio: el mercado laboral alemán está plagado de Minijobs (trabajos en los que como máximo se cobran 400€), prácticas no remuneradas (sobre todo en en el caso de Berlín)… La brecha social aumenta en Alemania: según un estudio de Instituto de Demoscopia Allensbach, las clases media e inferior han visto reducido su nivel de vida entre los años noventa y el 2007, mientras que sólo en el caso del 20% de la población con más formación, mejor posición laboral y nivel de ingresos se puede registrar notables aumentos de su capacidad adquisitiva.

Y a eso hay que añadirle que en Alemania no existe el salario mínimo interprofesional: según los datos que publica el Spiegel, tomando como referencia el salario mínimo interprofesional francés (9€/hora), el sueldo mínimo de un sector como el sanitario  está un 6% por debajo en el oeste y un 17% en el este; en el caso de las empresas de seguridad, la diferencia es aún mayor: hasta un 28% por debajo del salario mínimo interprofesional francés, tanto en el este como en el oeste.

Para más inri, el Institut für deutsche Wirtschaft (Instituto alemán de economía) y la Iniciativa para una Economía Social de Mercado (INSM)  ha publicado a finales de agosto un estudio en el que se destaca como logro que en el último año un 24,1% de los trabajadores con contrato basura ha pasado a tener un contrato “normal” (con un sueldo por encima de los 9€/hora). Pero a la cifra se le puede dar perfectamente la vuelta: más de un 75% de los que trabajan con contratos basura siguen haciéndolo pasado un año. Y a ellos hay que añadirle otro dato, menos favorable: un 42,6% de los trabajadores con contrato basura trabajaba antes con un contrato “normal” (frente 28,9% que antes o bien estaba en el paro o no trabajaba).

Pero aún hay más. Según el economista Joachim Möller, director del Instituto de Estudios del Mercado de Trabajo y del Empleo (IAB), la capacidad adquisitiva de los trabajadores menos cualificados de mediana edad está al nivel de los años 80: es decir, los trabajadores alemanes menos cualificados no se han beneficiado del crecimiento económico de las últimas dos décadas. Pero eso no quiere decir que la cualificación proteja al trabajador del creciente riesgo de precariedad laboral: para más de la mitad de los trabajos con contratos basura se exige cualificación, según el citado estudio del Instituto de la Economía alemana y de la Initiative für Neue Soziale Marktwirtschaft (Iniciativa Nueva Economía Social de Mercado).

Los defensores de una ampliación del mercado de trabajo temporal argumentan que, gracias a él, las personas menos productivas encuentran trabajo. Y doran la píldora con cifras que pretenden convertir a este mercado en un “puente” hacia la estabilidad laboral. Pero se dejan por el camino un dato importante: a la luz de las estadísticas que ellos mismos publican, la gran mayoría de los trabajadores alemanes en situación de precariedad laboral se queda atrapado en el mercado de trabajo temporal. Y desde luego no mencionan un dato importante, que sí apunta Joachim Müller: “la precariedad contribuye a aumentar la pobreza a edades avanzadas”. Un déficit que quizá habría que esforzarse también en reducir.

No es oro todo lo que reluce: el gobierno alemán presume de ser la locomotora de Europa, pero parece ser que en lo social, el tren está descarrilando. Y mientras, se permite el lujo de exigirle medidas más contundentes a Grecia, pasando por alto la falta de responsabilidad social de un gobierno que, a pesar del buen momento relativo que atraviesa la economía alemana, no contribuye a que se reduzca la brecha social en su país. Y no sólo eso: su supuesto paneuropeísmo está sentando las bases para que la desigualdad social aumente también en la Europa más desfavorecida por la crisis, gracias a la paradigma económico que está imponiendo con sus políticas. Lo que no hay duda es de que, a la vista de los resultados, saben perfectamente cómo hacer aumentar la brecha social.

Documentación

Estudio sobre la evolución del mercado laboral con contratos basura del Instituto alemán de Economía y de la Iniciativa Economía Social de Mercado (DE)

Vídeo de presentación delm autor del estudio Holger Schäfer (DE)

Estudio del Instituto de Estudio del Mercado de Trabajo y del Empleo sobre la precariedad en el empleo (marzo de 2005) (DE)

Artículo de análisis del economista Joachim Möller, director del Instituto de Estudios del Mercado de Trabajo y del Empleo (IAB) (DE)

Informe de la OECD sobre el aumento de las desigualdades en los países desarrollados (EN)

Vídeo de la OECD: “Income inequality and poverty rising” (EN)

Con razón se ha quejado el ministro griego de finanzas Evangelos Venizelos de la “broma pesada” de los rumores que están poniendo en jaque a Grecia. De estos rumores no sólo se benefician los especuladores: también el actual gobierno alemán. Mientras sube exponencialmente la prima de riesgo de la deuda griega y los intereses que los griegos tienen que pagar por obtener crédito de los mercados, los intereses de los bonos alemanes está alrededor del 2%, a pesar del alto nivel de deuda del estado alemán. Y el actual gobierno parece utilizar los problemas europeos para tapar los de su propio país.

Todo esto me ha animado a empezar una nueva línea para contribuir a desmontar algunos de los mitos sobre los que se funda la actual política económica del gobierno de la coalición cristiano-demócrata y liberal. Si ellos utilizan los rumores para llevar adelante en Europa un tipo de política económica que le está costando el nivel de vida a tantos europeos, también podemos hacerlo nosotros para poner en duda, desde la base, el paradigma político y económico que representan.

En las elecciones de Berlín ha saltado la sorpresa: un recién llegado ha conseguido prácticamente un 9% de los votos en las primeras elecciones al Parlamento de un Land a las que se presentaba. Es el Partido Pirata, la Piratenpartei. Muchos se preguntan ahora quién es el nuevo y qué es lo que quiere. En este análisis intentamos presentar a este nuevo partido. ¿Qué es lo que pretende? ¿Qué trae? ¿Qué le falta? ¿Qué retos se le plantean? Y sobre todo: ¿es tan terrible el diablo como lo pintan?

Keine Experimente, Nada de experimentos, Piratenpartei (Partido Pirata), Berlín

"Nada de experimentos", se lee en el cartel electoral del candidato por Berlín-Pankow de la Piratenpartei

“Casi un nueve por ciento de los berlineses que fueron a votar el domingo tenían ganas de ensayar un experimento político”, se afirma la Süddeutsche Zeitung. ¿Se habrá cumplido el pronóstico en forma de amenaza que lanzó Klaus Wowereit (socialdemócrata, reelegido como alcalde) cuando en plena campaña advirtió: “la gente se debería pensar bien si votan por pura protesta por un partido que elige su candidato principal por sorteo”? A lo mejor no fue consciente de ello, pero Wowereit resumió en una sola advertencia lo que ocurrió en Berlín este domingo: por un lado, una protesta en forma de voto y, por otro, una opción por un experimento político (que se podría etiquetar como adhocracia).

Protesta en forma de votos

Es muy probable que la cadena de televisión alemana ZDF tenga razón cuando, en el análisis de su página web del resultado del Partido Pirata , afirma que el éxito de los piratas se deba a los  “votos de los descontentos”. Y que el principal perjudicado sea el partido verde, Die Grünen, como lo afirma el semanario Der Spiegel

Die Grünen son la elección correcta para todos aquellos que sienten demasiado miedo al cambio. En Berlín había menos de los esperados: los proteccionistas del partido ecologista han perdido por eso la oportunidad de protagonizar un cambio de gobierno precisamente en su bastión. Quien ha querido ser rebelde, votó a los Piratas.

Léase entre líneas: muchos berlineses ven en el partido verde una nueva forma de conservadurismo. Y han optado por votar a la Piratenpartei. Un voto de castigo para la candidatura verde liderada por Renate Künast, con la que el partido, según reconoció la propia candidata tras conocerse los resultados de las elecciones en la capital alemana, esperaba conseguir más: nada menos que haberse convertido en la nueva formación política al frente del gobierno de Berlín.

¿Pero el “fenómeno” se resume en un castigo a los Verdes? No: es una protesta en forma de advertencia. En política también importan las formas: un 9% de los berlineses ha votado un programa que proclama hace falta más participación ciudadana en las decisiones políticas.

Nosotros tenemos las preguntas, vosotros las respuestas

"Nosotros tenemos las preguntas, vosotros las respuestas", se lee en otro cartel electoral del Partido Pirata de Berlín

¿Una nueva forma de hacer política? Democracia “Linux”

Para entender qué peso político puede llegar a tener el Partido Pirata hay que retrotraerse a 1997.  En ese año, el programador americano Eric Steve Raymond publicó un ensayo titulado La catedral y el bazar, a favor del open source, el software libre. En su libro, Raymond opone la metáfora de la catedral a la del bazar. Por la primera se entiende el modelo de desarrollo de software en el que el código fuente se conoce con cada nueva versión, pero no en la fase de desarrollo de la misma. Frente a este modelo hermético y monopolístico de desarrollo se sitúa lo que Raymond entiende por “bazar”: un modelo de creación de software en el que la fuente está disponible durante el desarrollo de cada nueva versión, de manera que la dinámica de creación del software es horizontal, a la vista de todos.

Tanto los carteles de la campaña electoral de la Piratenpartei como el contenido de su programa recogen estas ideas que se pueden resumir en la conocida “Ley de Linus“:

«Dado un número suficientemente elevado de ojos, todos los errores se convierten en obvios.»

Esta máxima es la que está detrás de mensajes de campaña como “Nosotros tenemos las preguntas, vosotros las respuestas” o en puntos de su programa electoral como la exigencia de mayor transparencia en las tomas de decisión de los gobiernos.

No hay futuro. Hazlo tú mismo.

Nº 137 de la serie "Lemas del 15M" del blog neorrabioso.blogspot.com. Muchos de los lemas y propuestas del 15M tienen su raíz en el "modelo Linux"

El planteamiento de esta forma de entender la política no es, en el fondo, muy novedoso: combina elementos del liberalismo clásico, de los incios del movimiento ecologista en Alemania y del anarquismo según Kropotkin. Junto a la libertad en internet, el Partido Pirata instaura en su programa una reinterpretación el principio de colaboración de Kropotkin: los ciudadanos deben tener la posibilidad de determinar qué y cómo se decide lo que les afecta. Para ello deben potenciarse los instrumentos de participación activa del ciudadano existentes (referéndums, por ejemplo) y crear nuevos canales (por ej., la introducción de herramientas telemáticas en la toma de decisiones para fomentar la participación ciudadana) y exigir transparencia en la toma de decisiones para que más ojos puedan ver cómo se está decidiendo lo que se está decidiendo (aplicación directa de la “ley de Linus” citada más arriba). Democracia à la Linux:

El mundo Linux se comporta en muchos aspectos como un mercado libre o una ecología, un concurso de actores egoístas que intentan maximizar su beneficio, construyendo así de forma automática una organización que se autocorrige, que es mucho más sofisticada y eficiente que toda planificación centralizada. Es aquí, por tanto, donde hay que buscar el principio del “concuerdo”.

Con esta relectura de la doctrina liberal clásica, la política se convierte así en una especie de “software libre”, según lo resume la Frankfurter Allgemeiner Zeitung: se entiende como un proceso de toma de decisiones en el que participan el máximo número de personas posible (potencialmente todas las que se vayan a ver afectadas por la decisión en cuestión). Una forma de toma de decisiones para la que Bennis y Slater construyó el término Adhocracia: la forma de gobierno opuesta a la burocracia, en la que todos los miembros de una organización tienen autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones que afectan al futuro de la organización. Este modo de organización está orientado a la innovación y al cambio y se basa en la adaptación mutua de los integrantes de la misma, que se ven forzados a colaborar (clara referencia, por tanto, al clásico dilema del prisionero). Por ese motivo las organizaciones que se rigen por este modo de toma de decisiones deben necesariamente ser flexibles, cambiando su forma interna con frecuencia. En definitiva, este modelo instaura como modus operandi la solución por compromiso: el compromiso no se contempla como una alternativa excepcional a la toma unilateral de decisiones, sino que se convierte en la clave del proceso.

“Keine Experimente” – ¿Nuevas formas = nuevos contenidos?

Keine Experimente, Konrad Adenauer, campaña electoral de la CDU en 1957

El eslogan "Nada de experimentos" del cartel electoral, ¿es un pirateo de la campaña de la CDU en 1957?

La campaña electoral de la Piratenpartei ha sido una provocación y sus mensajes apuntaban a un electorado joven. Sirvámonos de un ejemplo. Como podemos ver al principio del post, en uno de los carteles de la campaña del candidato de la Piratenpartei por Pankow se lee el eslogan “Keine Experimente” (“Nada de experimentos”). Curiosamente es el mismo eslogan que utilizó la conservadora coalición cristiano-demócrata CDU (que actualmente lidera Angela Merkel) en las elecciones federales de 1957. En aquel momento, el eslogan era una respuesta a la propuesta de la SPD de sacara a la RFA de la OTAN y a la RDA del Pacto de Varsovia para iniciar, a partir de ahí, el camino de la reconciliación entre las dos Alemanias. Frente a este tipo de política (que heredaría Willy Brandt a los pocos años), Konrad Adenauer lanzó la contundente amenaza: “una victoria de la SPD significaría el hundimiento de Alemania”.

Pero ahora la amenaza era más bien el Partido Pirata. Y precisamente por este tipo de provocaciones, que han llegado a un electorado crítico mayoritariamente joven, a la vista de los resultados. La pregunta es: las formas están claras, ¿pero cuáles son los contenidos?

Muchos le han echado en cara a los piratas la falta de contenido de su programa. Tanto sus competidores políticos, como los medios. Y puede que no les falte razón, porque grandes partes del programa son más bien un código deontológico, un catálogo de buenas prácticas en política, basado principalmente en tres principios básicos: el fomento de la participación ciudadana, la equidad social y la máxima “más ayuda y menos criminalización”.

El programa electoral con el que los piratas se han presentado a las elecciones celebradas en Berlín se articula en 13 puntos:

  1. Democracia
  2. Transparencia
  3. Redes
  4. Educación
  5. Desarrollo de la ciudad
  6. Tráfico y transporte público intraurbano
  7. Derechos civiles y política de interior
  8. Política de asilo y migración
  9. Política de dependencia
  10. Política socioeconómica
  11. Política de género y familiar
  12.  Estado & religión
  13. Política cultural y artística

Los principios transversales presentes en los trece puntos del programa son, por un lado, el de eliminación de las barreras (de acceso a la información, en la participación política, en el uso del transporte público, en la educación, en el derecho a la residencia…) y, por otro, el de equidad social (que todo el mundo tenga garantizado unas condiciones materiales básicas de existencia). Y el principal problema del programa es que no apunta cómo va a financiar todos estos adelantos: no hay un apartado de política fiscal, imprescindible para garantizar la viabilidad del proyecto.

El reto: no seguir el mismo camino que Die Grünen

"Qué hago colgado aquí si de todas formas no vais a ir a votar" - Y la participación subió un 1,5%...

Y ahora que han entrado con tanto ruido en el Parlamento de Berlín, la situación ha cambiado para los Piratas. Dejan de ser una especie de oposición extraparlamentaria para pasar a formar parte de órganos de decisión. Un cambio que supone sin duda un reto tanto para los que ya estaban dentro, como para ellos mismos. Su forma no convencional de entender la política exigirá mucho esfuerzo de comunicación, un mejor conocimiento de los tejemanejes del día a día de la política institucional y, sobre todo, tomar buena nota de la trayectoria del partido verde, Die Grünen.

Los miembros de la Piratenpartei no puede olvidar la principal razón por la han sido votados: por presentarse como una alternativa al resto de partidos tradicionales. Entre estos partidos tradicionales también se encuentran los verdes, mal que les pase a estos últimos. Y éste ejemplo debería ser orientador: los inicios de Die Grünen eran igual de alentadores que los de los Piratas. Pero con el tiempo la horizontalidad en sus tomas de decisiones se fue perdiendo y también la frescura de su mensaje: ahora, para muchos, transmiten un mensaje demasiado moralizante y de excesivo control. Todo lo contrario de lo que ahora se lee y respira en el programa de los Piratas.

Hay un problema adicional: la dinámica de las instituciones en las que ahora entran a formar parte no está preparada para el modelo de toma de decisiones que defienden. Casi podría decirse que son modelos contrapuestos: el modelo “adhocrático” de la Piratenpartei no parece poder conjugarse bien con la verticalidad y linearidad de la toma de decisiones en el Parlamento de Berlín (y del resto de parlamentos del mundo). Ahora mismo el modelo se supone que está orientado al largo plazo, mientras que los Piratas quieren basar su política en compromisos concretos en el corto plazo: el largo plazo lo definen los proyectos vitales de sus electores, que deberían poder codefinir las políticas de la ciudad. El nuevo partido deberá solucionar el problema de adaptación del modelo que propone y el que actualmente impera, sabiendo que llevará mucho tiempo para que el modelo de soluciones por compromiso se llegue a instaurar: ¿lo sabrán entender también sus electores?

Documentación

Programa electoral de la Piratenpartei

Dossier de prensa alemana sobre la Piratenpartei

Tamiflú, el medicamento gracias al que se lucró Roche de la falsa alarma de la Gripe A

Tamiflú, el medicamento gracias al que se lucró Roche de la falsa alarma de la Gripe A

Que no se nos olvide: Roche es también un valor en bolsa. En un mercado distinto al de la deuda soberana griega, pero igual de sujeto a la “confianza de los inversores”.

De sobra sabemos ya, que a los valores los califican una serie agencias. Recordemos que en julio de año pasado, una de ellas, Moddy’s, rebajó en cuatro escalones la calificación de la deuda soberana griega hasta situarlo en la categoría del bono basura, lo que se tradujo en una dificultad insuperable del país heleno de obtener fondos para hacer frente a sus gasto y en su quiebra técnica. Pues bien, esa misma agencia es la que el pasado 7 de septiembre le ha subido la calificación a Roche de A2 a A1 porque considera que las perspectivas de la compañía son “estables”.

Curioso juego éste en el que la inestabilidad política y social estabiliza el futuro de grandes multinacionales farmacéuticas. Curioso juego éste en el que los califican son, por un lado, corresponsables del aumento riesgo de impago de un estado, y, a la vez, los que certifican la buena marcha de negocios que se lucraron con la gripe A y ahora amenazan con dejar desatendidos a miles pacientes griegos, los que no puedan pagarse los medicamentos de su bolsillo.

No, señores: la crisis no la produce la desconfianza de los mercados, sino la falta de regulación de los rumores. ¿Qué se puede esperar de un sistema en el que los que lo controlan son, a la vez, juez y parte? Y esto vale, desgraciadamente, lo mismo para la Bolsa que para la gestión que se ha hecho de las pandemias. Y no puedo menos que preguntarme: ¿para qué existirán los gobiernos?

Para presentarse a las próximas elecciones, los partidos que actualmente no tienen representación parlamentaria deben recoger un número de firmas equivalente al 0,1% de los electores de su circunscripción; tienen 20 días para hacerlo a contar a partir del 27 de septiembre. El requisito, que fue establecido una reforma de la Ley Electoral pactada a finales de enero por los grupos mayoritarios, pone en serio peligro el pluralismo político en nuestro país. La alternativa pasa por avalar a uno de estos partidos sin representación.


el roto votosLa ley electoral actualmente en vigor es, sin duda, el principal elemento de fomento del bipartidismo que padecemos hoy en día en nuestro estado.  Y aún lo es más desde que se publicara una reforma de la misma mediante la Ley Orgánica 2/2011 publicada el pasado 28 enero después de haber sido pactada por los grupos con representación mayoritaria en el Congreso (PP, PSOE, CiU y PNV): en ella se aprueban modificación indudablemente positivas (como la reducción del gasto en las campañas electorales – modificación nº  22 – o el límite de aportación de personas físicas o jurídicas para sufragar una campaña – modificación nº 34), pero también la modificación nº 51:

El apartado 3 del artículo 169 queda redactado del siguiente modo:

 «3. Para presentar candidaturas, las agrupaciones de electores necesitarán, al menos, la firma del 1 % de los inscritos en el censo electoral de la circunscripción. Los partidos, federaciones o coaliciones que no hubieran obtenido representación en ninguna de las Cámaras en la anterior convocatoria de elecciones necesitarán la firma, al menos, del 0,1 % de los electores inscritos en el censo electoral de la circunscripción por la que pretendan su elección. Ningún elector podrá prestar su firma a más de una candidatura.»

O sea, que si un partido no representado en el Congreso quiere presentarse en toda España a las elecciones del 20 de noviembre, tiene que reunir un mínimo de 35.000 avales. No cabe duda de que inciativas de estas características aportan más elementos de distorsión, que hacen muy difícil que exista pluralidad democrática en nuestro actual sistema político.

Pero la cosa no acaba ahí: la reforma no entra en los detalles que se refieren al modo en que se deba presentar las firmas, ni los criterios formales que hay que cumplir para que las firmas se den como válidas (si hacía falta adjuntar copia del DNI, en qué condiciones se aceptaba el voto electrónico…). Este tema no ha sido resuelto hasta que el pasado 15 de septiembre la Junta Electoral no ha publicado por fin (después de semanas de incertidumbre) la instrucción 7/2001 relativa al procedimiento de acreditación de firmas de apoyo de candidaturas.

La alternativa: avalar en los 20 días siguientes al 26S

¿Y ahora qué? Una vez claras las reglas de juego, falta esperar a que se inicie el periodo de recogida de firmas: a partir del próximo 27 de septiembre, cuando se publique en el BOE la convocatoria oficial de las elecciones generales.

Está claro: si queremos empezar a ver algo más de democracia en nuestro sistema tenemos que votar antes del 20N: durante 20 días a contar a partir del 26 de de septiembre, avalando a algún partido minoritario.  Los partidos que busquen avalista tienen esos días de plazo para conseguir el número mínimo de firmas que necesitan antes de formar sus listas.

Recordad también que avalar no es igual a votar. Pero sí que es una contribución a que haya más pluralismo político. ¿A quién y cómo avalar? Uno de esos partidos sin representación parlamentaria ha creado una herramienta muy útil para aclararse en este berengenal: www.yoavalo.org. De esa manera podemos comprometernos a avalar a una formación política que actualmente no cuente con representación parlamentaria (que se pondrá posteriormente en contacto con el firmante para formalizar el aval). ¡Ojo! Sólo se puede avalar a una formación política, tal y como lo fija el apartado séptimo del artículo quinto de la instrucción 7/2011 de la Junta Electoral Central.