Archivos de la categoría ‘Socioeconomía’

Este tema sigue, desgraciadamente, siendo de actualidad. Vale la pena leer los comentarios en Youtube. Pobre Portugal…

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En un claro ejemplo de incumplimiento del principio de transparencia que Rajoy había prometido seguir en su discurso de investidura, el Gobierno ha aprobado una modificación del límite de los avales concedibles por el Estado sin mencionarla en la rueda de prensa. Esta modificación es, en realidad, un rescate encubierto, porque supone un respaldo económico de vigencia indefinida al sistema financiero a cargo de la deuda pública. Entre otros, se establece el aval a operaciones de titulización de activos (como las de las hipotecas subprime), eliminando las limitaciones que había establecido el anterior ejecutivo. Parece que se consolida el principio de socialización de las pérdidas y privatización de los beneficios.

Después de las últimas medidas adoptadas por el nuevo Consejo de Ministros, el déficit del Estado es más público que nunca. No sólo porque se ha preferido subir el impuesto a las rentas de la clase media (que es la que verdaramente paga el IRPF) en vez de, por ejemplo, establecer medidas para combatir el fraude fiscaleliminar privilegios fiscales como el de las sociedades de inversión con gravamen de tipo reducido (1%) -las SICAVs-, o de poner la tributación por rentas de capital al mismo nivel que la tributación por rentas de trabajo (actualmente si ingresamos 100.000 en dividendos pagamos 21.000 de impuestos; pero si los 100.000 los ingresamos en nuestra nómina, pagamos 40.000). No sólo por eso: con una nocturnidad comparable a la que caracterizó a la forma en que se hizo la última reforma constitucional, se ha ampliado de forma alarmante el respaldo público a las operaciones de capital: el límite de los avales que el Estado puede conceder ha aumentado  en más de un 263%; y con la modificación este aval se destina exclusivamente al sector financiero (a entidades financieras y afondos de titulación  de activos). Una medida completamente contrapuesta al objetivo de austeridad que el nuevo Gobierno afirma perseguir, porque se hace a cargo de la deuda pública, con el consiguiente aumento de los gastos corrientes de futuros ejercicios, lo que llevará a que el gasto público en beneficio de la ciudadanía se verá aún más constreñido en el futuro: ésta será la herencia que dejará el gobierno de Rajoy.

Rescate encubierto

Esta privatización del respaldo público está también en el “decretazo” del viernes (el Real Decreto-ley 20/2011). En la Disposición Final decimoséptima (pág. 64 del BOE núm. 315 del 31 de diciembre de 2011) se establece una modificación del artículo 49 de la Ley 39/2010 de  Presupuestos Generales del Estado para 2011, relativo al importe de los avales del Estado, con las siguientes variaciones:

  • Modificación de la regulación de los avales concedibles por el Estado - RD 20-2011Se aumenta en un 227% el límite de los avales concedibles por el Estado, pasando de un límite máximo de 59.900.000 a 196.043.560.
  • En el caso del artículo original estos avales no estaban destinados al sector financiero, sino a navieras radicadas en España, a empresas dedicadas al desarrollo del coche eléctrico y al Fondo de Titulación del Déficit del Sistema Eléctrico. Pero ahora el aval del Estado se destina exclusivamente al sector financiero: al Fondo Europeo de Estabilización Financiera (92.000 millones de €) bancos (100.000 millones de €) y a fondos de titulación de activos (3.000 millones de €).  Es decir: estamos ante un rescate encubierto.
  • La vigencia del artículo original estaba limitada al ejercicio de 2011; en el texto modificado el único límite establecido es el de la entrada en vigor (1 de enero de 2012), estableciéndose que su vigencia será indefinida. Es decir, con esta maniobra de dudosa legalidad (modificando un texto legal de duración limitada de manera que sea aplicable en cualquier ejercicio a partir del 1 de enero de 2012) se consolida el principio de socialización de las deudas y privatización de los beneficios.
  • En el apartado c) del punto segundo se introduce la posibilidad de avalar con un límite de 3.000 millones de euros, fondos de titulización de activos, es decir sociedades ad hoc creadas para repartir los riesgos de impago de ciertas operaciones financieras y utilizadas por las entidades financieras como una fuente alternativa de financiación. Este aval ya estaba previsto en los presupuestos para 2011 pero en el artículo siguiente (el 50) y con un catálogo de limitaciones (50% del saldo vivo destinado a PYMES, dimensión limitada del fondo…). Con la modificación aprobada, sólo se establece (sin límite alguno) la posibilidad del aval estatal a este instrumento con el que las entidades financieras traspasan los riesgos asociados a ciertas operaciones, un mecanismo financiero que fue la causa de la crisis de las subprime, el origen de la actual crisis.

Promoción de la especulación

La conclusión es clara: vía austeridad, la intervención del Estado en la sociedad y la economía debe reducirse. Pero a la vez se utiliza para promover operaciones de capital destinadas a operaciones de especulación (en vez de promover decididamente una renovación del sistema productivo que genere mayor estabilidad laboral). Es decir, el mensaje que está enviando el nuevo Gobierno está claro: el Estado no sólo debe reducirse, sino que no debe limitar la economía especulativa; más bien todo lo contrario, promoverla. Lo sangrante del tema es que estos avales los pagaremos todos vía IRPF, un impuesto que se ha subido en el mismo Real Decreto en el que se establece este aval al sector financiero. ¿No habría sido más justo y beneficioso para todos proponer una reforma a fondo del Instituto de Crédito Oficial para otorgar financiación a particulares y PYMEs con criterios distintos a los que seguiría una entidad financiera (obligada a repartir beneficios entre sus accionistas)?

También en este blog:

Referencias

Legales

Documentación

El “nuevo” presidente anuncia la composición de su gobierno y los medios repiten que una de las principales características es la reducción del número de ministerios (“el gobierno más reducido de la democracia”, he llegado a escuchar). Pero si uno mira con más atención se da cuenta de que ésta es una verdad a medias: se ha reducido el número sí, eliminando Ciencia e Innovación y ahogando Cultura en Educación; pero se ha dividido en dos el ministerio que en las últimas dos legislaturas había sido de Economía y Hacienda. Ahora son dos: Economía por un lado, Hacienda y Administraciones Públicas por otro. Como en la segunda legislatura de Aznar; sólo que esta vez no ha hecho falta que Rajoy (como Aznar) se haya hecho cargo durante una legislatura de la cartera de Economía y Hacienda para realizar su conversión en Economía (para Rato) y Hacienda (también entonces para Montoro). Ahora todo tiene que ir mucho más rápido, porque el ritmo lo imponen otros…

En realidad lo que se enviado con esta división es (como en tiempos de Aznar) un claro aviso a los navegantes: la Economía (la única crisis que, al parecer, nos preocupa) funciona sin Hacienda. (Y ya se encargará Montoro de “sanear” las cuentas públicas para que no entorpezcan el desarrollo “normal” de la economía.)

Es decir, se sienta sobre los sillones azules del Congreso un principio ideológico: el Estado no pinta nada en la Economía. Se puede llamar a esto una confirmación del status quo. Yo prefiero llamarlo una claudicación: con esta decisión se acepta la tesis de que esta crisis es económica y no política, cuando a nadie se le debería escapar que, si estamos donde estamos, es porque no se tomaron las decisiones políticas debidas en su momento para controlar el funcionamiento y comportamiento de los diferentes agentes en el mercado.

Y además se deja bien claro que la posición del actual gobierno es asumir como dogma que la causa de la crisis es tanto el déficit como la deuda de los estados, en vez de afirmar que, si hemos llegado a esta situación en tantos estados europeos, es porque se han recortado las fuentes de financiación alternativas a la recaudación de impuestos y a la emisión de bonos: o bien privatizando empresas públicas a diestro y siniestro (y dejando al Estado sin la posibilidad de ingresar prestando servicios) o impidiendo que el BCE preste a los estados o compre deuda soberana directamente en el mercado primario. Así las cosas, ¿cómo se podrá mantener el estado del bienestar si no puede recaudar lo mismo proporcionalmente que en los 60?

No creo que escuchemos en los próximos meses o años medidas como el empréstito forzoso para equilibrar las cuentas públicas. Si se equilibra (como ya sabemos) será prácticamente sólo reduciendo el gasto, es decir, reduciendo tanto la presencia como la capacidad de acción del sector público, cuyos principios de actuación no se ven supeditados a la maximización del beneficio económico, sino, en todo caso, social. Y es que es difícil que la voluntad del gobierno recién anunciado sea sanear las cuentas públicas cuidando que el ingreso no quede debajo de los gastos que garantizan el bienestar de los ciudadanos de este país y posibilitan que todos puedan tener un futuro digno, si en el consejo de ministros el titular de Economía va a funcionar tanto por su currículum como “porque sabe inglés” como un portavoz de agentes externos de la política y las finanzas internacionales. Una sutil manera de intronizar a nuestro particular Monti o Papademos: con perfil más político (se esfuerzan en subrayar), pero eso es lo que menos pesa en el currículum de Luis de Guindos. Entre otras cosas porque su paso por la Secretaría de Estado de Economía durante el último gobierno de Aznar ocurrió antes de pasar por Lehman Brothers y de convertirse en el responsable de la división financiera de Price Waterhouse. A buen entendedor…

Pressemitteilung – Zentrum für politische Schönheit

Berlin, 16.12.2011, 11:07 Uhr

Die Deutsche Bank droht mit rechtlichen Schritten und Schadenersatzklage gegen einen Film über Nahrungsmittelspekulationen, sollte nicht eine Passage des Pressesprechers Frank Hartmann herausgenommen werden. Der Pressesprecher wird dahingehend zusammengefasst, dass nicht die Händler von Banken, sondern die Menschen in Somalia für ihre Armut selbst verantwortlich seien. Daraufhin bestätigt Hartmann: „Natürlich sind die selbst schuld!“
Der Aussage, Menschen in Somalia seien selbst schuld, sich die überhöhten Getreidepreise nicht leisten zu können, droht nun Zensur. Die Deutsche Bank hat angekündigt, Strafantrag wegen Verletzung des § 201 StGB zu stellen und den Film per 19.12.2011 zu verbieten. Der Leiter der Rechtsabteilung der Deutschen Bank fordert mit Schreiben vom 14. Dezember 2011, „die weitere Verbreitung und Vorführung des Interviews von Herrn Hartmann in dem Film zu unterlassen.” Die Deutsche Bank behauptet, der Pressesprecher habe ein “vertrauliches Hintergrundgespräch zu Ihrer persönlichen Information” geführt, das nicht für die Öffentlichkeit bestimmt gewesen sei. Der Kameramann des Films, Firas Sabbagh, erklärt: „Der Deutschen Bank ist peinlich, was ihr Pressesprecher gegenüber dem Zentrum für Politische Schönheit öffentlich erklärt hat. Frank Hartmann wurde darüber aufgeklärt, dass das Gespräch aufgezeichnet wird.” – Auch die CSR-Abteilung der Deutschen Bank, aufgescheucht von der Passage, die nicht so recht ins Bild sozialer Verantwortung passen will, bot Gespräche an. Jetzt droht die Bank, sich an der Freiheit der Kunst zu schaffen zu machen.

Die Bank war zuletzt wegen des Foodwatch-Berichts “Die Hungermacher” stark in die Kritik geraten. 2010 sollen laut Weltbank aufgrund gestiegener Nahrungsmittelpreise über 40 Millionen Menschen in die absolute Armut getrieben worden sein. Josef Ackermann erklärte einen Tag nach der Veröffentlichung des Berichts, die Sachlage zu prüfen. In einem persönlichen Brief an Foodwatch meinte Ackermann: „Kein Geschäft ist es wert, den guten Ruf der Deutschen Bank aufs Spiel zu setzen.“ – Laut Pressestelle der Bank war auch Ackermanns Brief nicht für die Öffentlichkeit bestimmt gewesen. Auch damals zeigte sich die Bank ungehalten über eine vermeintlich nichtintendierte Veröffentlichung. Nina van Bergen vom Zentrum für Politische Schönheit (ZPS): „Die Kritik ist seit Jahren bekannt. Aber erst jetzt, als das Interesse der Öffentlichkeit an den Spekulationsgeschäften, die gegen alle ethischen und moralischen Grundsätze verstoßen, enorm zunimmt, verfallen die Bank in hektische Aktivität. Als bräuchte sie einen Bericht, um Kritik überhaupt wahrzunehmen?“
Ein Mitarbeiter der CSR-Abteilung der Deutschen Bank unterbreitete dem ZPS das Angebot, nach Prüfung der Kritik an den Spekulationsgeschäften Ende Januar „zu reden“. Dazu erklärt Philipp Ruch, künstlerischer Leiter des Zentrums für Politische Schönheit: „Das scheint die übliche Masche zu sein. Es gibt nichts zu reden. Die Bank muss sofort handeln. Was haben hunderte Mitarbeiter beim Spekulationsgeschäft mit Weizen, Mais und Zucker verloren? Es geht um Millionen Menschen. Man hätte von Anfang an viel vorsichtiger sein müssen.“

Den Film finden Sie hier (die entsprechende Stelle ab 6:20):http://www.youtube.com/watch?v=rQ7cXnsCh0E

Eine Kurzfassung (ohne Pressesprecher): http://www.youtube.com/watch?v=X-7miE3vKbM

Das Schreiben der Deutschen Bank: http://politicalbeauty.de/db.jpg

Lección de anatomía

Publicado: 6 diciembre 2011 en Castellano, Socioeconomía
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(Variaciones sobre un cuadro de Rembrandt)

Rembrandt, Lección de anatomía del doctor Tulp

De Adriaan Adriaanszoon, alias Aris Kindt, se dice que fue un ladrón extremadamente violento. Robó y apaleó a un hombre en Ámsterdam e hirió gravemente a un guardián de la cárcel de Utrecht. Todo ello le valió una sentencia de muerte: fue ahorcado el 31 de enero de 1631. Su cuerpo fue donado al colegio de cirujanos y de esta manera se convirtió en el objeto de una autopsia pública. Eso sí: pública, pero limitada de hecho a miembros de las clases pudientes de Ámsterdam, que pagaban por ver el espectáculo de la demostración de sabiduría del doctor Tulp a costa del cuerpo de un hombre con una biografía tan violenta…

Rembrandt (in)mortalizó una escena en la que la rigidez del pasmo de los asistentes guarda relación tanto con la rigidez mayestática del doctor Tulp como con la cadavérica del cuerpo yerto del ajusticiado Aris Kindt. Tres tipos de rigidez en un cuadro que aunque escenifica la voluntad analítica de conocer el cuerpo humano, nada impide interpretar, si seguimos a Sebald, que muestra también una relación con los antiguos rituales de expiación. Una interpretación que parece justificada si atendemos al hecho de que, tras el ejercicio público de disección, era costumbre servir una copiosa comida. Una práctica culinaria por lo demás muy extendida en las ceremonias de luto en Europa: el muerto al hoyo…

Pero la comida no es el único vínculo entre ambos ejemplos: ambos vienen precedidos por un análisis previo del cuerpo del muerto; sólo que en el caso de la muerte del ajusticiado no se hace para examinar las causas de su muerte (para eso bastaría con leer su historial delectivo y/o preguntarle al verdugo), sino para entender cómo funciona el cuerpo de las personas aún vivas y/o no ajusticiadas. Si su biografía no puede servir como modelo, que su cuerpo al menos sirva como espejo: un criminal ajusticiado nunca será sujeto (activo); como mucho, objeto (de análisis), porque “cosa juzgada“.

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A la medicina se le ha reprochado muchas veces, como en la Viena de finales del XIX, que es capaz de explicar casi siempre las causas de una muerte, pero que muchas veces (quizá demasiadas) no puede contribuir a evitarla.  Lo mismo podría decirse, quizá, de la política en el caso de Aris Kindt: se sabe con certeza (también, sin duda, gracias a Rembrandt) lo que le llevó a tener que morir en la horca; pero probablemente se desconozca cómo haber conseguido evitar llegar a ese extremo. Afortunadamente, dirán algunos: porque si tantos Aris Kindts no hubieran cometido sus crímenes, no conoceríamos nuestro cuerpo como decimos conocerlo hoy en día; ni tendríamos una pintura como la de Rembradt y su magistral ejecución de la umbra mortis; ni estaríamos escribiendo esta entrada.

Pero Adriaan Adriaanszoon no es el único culpable de esta entrada. También lo son (eso dicen) los países de la periferia europea: sus cuerpos económicos yacen ahora sobre la mesa de disección del irritado doctor Mercado y del Eje Mercozy como los de unos ajusticiados más. Aunque, eso sí, los PIGS son curiosamente (al decir de muchos) culpables; pero también las víctimas (al sufrir de tantos). Su disección podría servir a lo mejor para ver cómo no funciona la Europa del Euro; pero lo único seguro por el momento es que el cuerpo sobre la mesa de disección de los mercados de deuda sirve de espejo: cada uno de los actores de este drama se retrata en él a costa de los otros. Quizá para no verse obligados a tener que admitir que los supuestos culpables son más bien víctimas. Una vez más vemos que, como en el caso de la medicina, lo único cierto es el resultado de la autopsia pero no los beneficios del tratamiento que impone el diagnóstico.

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Pongamos por caso que el anatomista que disecciona fuera, además, el inductor al delito por culpa del que yace ahora muerto el cuerpo y encima el juez que hubiera dictado la pena de muerte sobre ese cuerpo que ahora analiza, escalpelo en mano. En ese caso nos encontraríamos ante un ejemplo parecido al escándalo que está teniendo lugar ahora en Europa: Mario Draghi (actual presidente del Banco Central Europeo) y Lucas Papademos (actual dictador al cargo de Grecia, homólogo del actual duce italiano, Mario Monti) han tenido que ver en mayor o menor medida con el ocultamiento del verdadero estado de las cuentas griegas.

Se le pueden poner muchos nombres a esta maniobra. Nos decantamos por colonialismo. Porque en este claro caso de desviación y acumulación de poder a costa de la soberanía de los habitantes de un país, sigue vigente la nítida diferencia entre el que está muerto y el (o los) que aún sigue(n) con vida: viven y diseccionan los que tienen soberanía financiera (los que consiguen dinero pagando pocos intereses) y están muertos los que tienen que realizar, a marchas forzadas, recortes obligados en el estado del bienestar de sus ciudadanos y vender lo que tienen para pagar. Y mientras los primeros no comprometen su independencia económica, tecnológica e industrial, a los segundos se les convierte en cada vez más dependientes. Una sutil reinvención del colonialismo, aunque esta vez no es África la repartida en una conferencia (también) en Berlín, sino el bienestar de la periferia de la Desunión Europea.

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Resulta, si no paradójico, sí al menos curioso contemplar el espectáculo de la demostración de sabiduría de unas instituciones que sólo son capaces de augurar el futuro económico sobre la base de fracasos pasados. Y, por extraño que parezca, el historial de errores pasados parece legitimar la validez de las predicciones que les siguen. Claro está que la culpa no la tiene el que habla, sino el que se cree lo que éste dice. Tan claro como que una de las principales ventajas del corporativismo (tal y como hoy se le entiende) es que la responsabilidad se diluye; como ahora, en Europa, donde las víctimas de unas políticas procíclicas y favorecedoras de la creación de burbujas son los que deben expiar los errores sistémicos del modelo. Qué irónico que “corporativismo” venga de “cuerpo”, la misma palabra que sirve para nombrar el objeto ajusticiado de la disección del doctor Tulp, que atendía en vida y obra al nombre de Aris Kindt, de infausto recuerdo.

Y hablando de responsabilidad: después de lo dicho, no podemos evitar hacernos una pregunta: ¿puede un cadáver seccionado levantarse de la mesa de disección y pasar a ser anatomista? Algo así parecen pretender las “nuevas” fuerzas que gobiernan en España. ¿No es una actitud no sólo no realista, sino además irresponsable? Porque, ¿cuándo se ha visto que el alumno castigado dé lecciones al profesor que lo amonestó? Además, la rigidez cadavérica da poco margen a la maniobra. Con estos mimbres, con este rigor mortis, es difícil estar “en primera línea”, si no es para convertirse en convidado de piedra. Probablemente sea más sensato ser consciente que lo que somos es espejo, que Europa (empezando por Alemania) debería tomar buena nota de que los errores cometidos para favorecer las exportaciones del núcleo duro (el eje franco-alemán) han contribuido a la creación de unas burbujas que no sólo se están llevando por delante al euro. Dejar de huir hacia adelante, por tanto, y quedarse pasmado el tiempo necesario (no el dictado por los mercados) ante la lección de anatomía, antes de que no quede cuerpo ya del que aprender a gobernar para la ciudadanía.

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Lección de anatomía: en Europa quizá todos sean Adriaan Adriaanszoon pero pretenden ser el Dr. Tulp.

Ja, es ist immer das alte Lied. Juli 1933, Dänemark: Hanns Eisler und Bertolt Brecht komponieren dieses Lied zusammen. Heutzutage kann man es noch singen und man ist immer noch aktuell. Bitter, aber wahr.

ContagionEx

Publicado: 1 diciembre 2011 en English, Socioeconomía
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La sovranità appartiene al popolo, che la esercita nelle forme e nei limiti della Costituzione.

The form of government of Greece is that of a parliamentary republic.
Popular sovereignty is the foundation of government.
All powers derive from the People and exist for the People and the Nation; they shall be exercised as specified by the Constitution.

Han pasado más de dos siglos desde que la Asamblea Nacional Constituyente francesa aprobara la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en cuyo artículo 3 se determinaba que «toda soberanía reside esencialmente en la nación». Han pasado sólo unos cuantos días desde que los jefes de Estado de Italia y Grecia encargaran a Monti y Papademos, respectivamente, el gobierno de la nación. La diferencia entre aquella declaración y la solución política a la que se ha llegado tanto en Grecia como en Italia es que mientras en el primer caso se define qué es soberanía en un ejemplo claro de autodeterminación, en estos últimos esta soberanía nacional se cede de hecho por presiones externas. Y la justificicación para hacerlo es el estado de excepción económico que viven ambos países. Aunque no está de más preguntarse si los que fuerzan la formación de estos gobiernos de excepción (estas dictaduras, como argumentaremos) no son los corresponsables de que se haya llegado a la excepcionalidad de la situación cuya solución, pregonan, exige tomar decisiones tan profundamente antiparlamentarias. (Otros responsables de que se haya llegado a esta situación son los propios políticos griegos e italianos: si ni siquiera la gran mayoría de ellos han creído en el sistema, ¿cómo lo iban a hacer ciudadanos e instituciones extranjeras? Dejamos apuntado aquí este último aspecto, que, sin embargo, no desarrollaremos aquí por temas de espacio.)

Con la formación de los gobiernos de Monti y Papademos se inaugura una nueva fase de la política neoliberal que impera actualmente en Europa: después de que la coyuntura económica haya motivado la modificación del texto fundamental del sistema político del estado español, se instauran dos gobiernos de excepción, uno de los cuales presume de no contar con políticos de carrera entre los ministros que lo forman. Un ataque ideológico frontal, repetimos, contra la democracia parlamentaria, un capítulo más de la guerra de raíz económica que actualmente se libra en Europa.

En este artículo pretendemos aportar elementos de reflexión que contribuyan a dinamizar un debate crítico serio sobre la peligrosa situación política que se está creando en y desde Europa. Nuestra argumentación se basará sobre todo en Carl Schmitt, y no por casualidad: no sólo porque con su teoría política  justificara (y se pudiera justificar) la necesidad de la forma en que los nacionalsocialistas ejercieron el poder en la Alemania de la República de Weimar, sino porque aporta elementos de análisis que ayudan a comprender mejor la batalla política y la guerra sin balas que se está librando actualmente en Europa y sus posibles (y peligrosas) consecuencias. Insistimos: este artículo no pretende ser de opinión, aunque suponga una toma de postura necesaria, sino un análisis de la situación de excepcionalidad de la política europea del momento sobre la base de realidades históricamente pasadas pero innegablemente presentes. Una reivindicación, en definitiva y si se quiere, de disciplinas denostadas como “de letras” en una época tan cientifista como muchas veces carente de capacidad crítica, a la vista de los hechos.

La raíz dictatorial de los gobiernos de Monti y Papademos

Dictadura: (…) 3. Gobierno que, bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor, del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país. 

DRAE

La dictadura es, según Carl Schmitt, un mero medio para restituir la estabilidad que toda normalidad necesita para la aplicación y vigencia del Derecho. La dictadura presupone un estado de excepción que requiera tomar medidas extraordinarias (“fuera del orden”). El carácter si no ilegal, sí al menos extralegal de esta forma de gobierno no implica, sin embargo, que deje de  ser legítima, según Schmitt. El fundamento de una dictadura no es la legalidad, puesta en suspenso por la excepcionalidad de la situación, sino su legitimidad, que no tiene por qué estar atada a normas positivas, sino que puede perfectamente perseguir fines situados por encima del derecho positivo, como la supervivencia del estado, o, en nuestro caso, la estabilidad de la economía europea. Éste es claramente el caso de Italia y de Grecia: la situación de exepcionalidad producida por la coyuntura económica ha motivado la creación de unos gobiernos obviando la normalidad democrática que presupone la celebración de elecciones para formarlos; gobiernos, por tanto y si seguimos la forma de argumentar de Schmitt, al margen de la legalidad pero no por ello ilegítimos. Su legitimidad se basaría, repetimos, en los principios que pretenden defender (con la estabilidad económica a la cabeza) ante lo excepcional de la situación que motivó su creación. (Otra cosa es que estos principios que legitiman la existencia de estos gobiernos sean compartidos por la población que financia su existencia pagando sus impuestos.)

Monti y Berlusconi

A parte de la forma anormal de formación de estos dos gobiernos, hay otros aspectos que subrayan su excepcionalidad y, por ende, su carácter dictatorial. El sistema al que estamos acostumbrados está basado normalmente en un proceso electoral al que concurren partidos políticos con unos programas electorales que, por regla general, suelen incumplir o por los menos cumplir sólo parcialmente una vez llegan al gobierno. Es decir, es un sistema basado en la promesa y el proyecto, en el futuro, por tanto. En el caso de los dos gobiernos de reciente formación a los que dedicamos este artículo, su constitución no se basa (especialmente en el caso de Italia) en proyectos políticos, sino en los currícula de las personas que lo forman: lo que ha primado, por tanto, no es un proyecto político colectivo de un partido, sino las biografías individuales de sus miembros. Un proceso de formación de gobierno, en definitiva, que no promete un futuro, sino que pretende garantizar unos resultados sobre la base de la experiencia laboral de los miembros que lo forman, demostrada por escrito. Sus miembros, por tanto, no son elegidos, sino contratados para hacer el trabajo sucio: los criterios que hay detrás de su elección no son los reglados constitucionalmente como esencia de lo público (por ejemplo el derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones o cargos públicos y el concurso de la voluntad popular como fundamento de su elección), sino que son criterios propios del sector privado, análogos a los que un empresario utilizaría para baremar a los candidatos a un puesto en su organización y de los que se sirve para elegir al idóneo para desempeñar la tarea que lleve a la obtención de beneficio mediante su actividad económica. Detrás de todo ello hay una radical desconfianza en las palabras y una reivindicación, probablemente desesperada, de una política que haga y no diga; un ataque frontal, en ese sentido, al parlamentarismo. En definitiva: una nueva forma, ideológicamente motivada, de privatización de lo público.

Estado (con gobierno) de excepción: soberanía sin concurso de voluntad general

Volvamos a Carl Schmitt. Para él, el soberano es el que decide sobre un estado de excepción (“Souverän ist, wer über den Ausnahmezustand entscheidet”). Es  decir, comparte la característica esencial que define a una dictadura: la excepcionalidad. Y en ese sentido, el soberano es el que lógicamente decide en una dictadura; no por el hecho de ser nombrado soberano, sino por ser el que efectivamente resuelve los problemas. Es decir, el hecho de definir tanto a la forma de gobierno como al gobernante ideal que la encabece recurriendo a la excepcionalidad, hace que su definición tenga necesariamente que ser heurística.

De esta sutil forma se introduce (por la puerta de atrás, como quien dice) lo coyuntural en el sistema político: no sólo porque motive la introducción de enmiendas constitucionales construidas sobre la base no de criterios claramente establecidos, sino de criterios necesariamente variables; sino porque provoca que lo coyuntural sea el fundamento de un gobierno de excepción, es decir anormal (fuera de lo normado).

El roto, privatización del estado

Las teorías de Schmitt parecen tener reflejo en la situación política actual en Grecia e Italia. Pero para ello tendría que ser cierto que tanto Monti como Papademos fueran efectivamente soberanos: capaces, por tanto, de decidir en el estado de excepción. Pero esto no parece ser del todo cierto. Y para entender que efectivamente no son soberanos, hay que dar un paso más y afirmar que la raíz de la crisis política (que no económica, como nos lo pretenden vender) está en que la coyuntura económica que motiva las decisiones que se toman en una serie de países de la Unión Europa no es un reflejo de la voluntad general (es decir, aquella que refleja lo que todo ciudadano debería querer en beneficio de todos); sino resultado de la competencia entre intereses particulares. Ya no es el bien común el vector de las decisiones políticas, sino la salvaguarda de los intereses particulares que compiten en lo que conocemos por mercados. Algo que se ha acentuado cuando a los estados europeos dentro de la unión monetaria no les queda otro modo de financiarse que recurrir a los mercados financieros, porque ya no pueden imprimir más dinero, como podían antes de entrar en el Euro: al poder financiarse sólo vía endeudamiento, son especialmente vulnerables a las reacciones de los mercados de deuda; de esta manera, los intereses particulares que dinamizan estos mercados son los que crean la situación de excepcionalidad que finalmente justifica la formación de gobiernos dictatoriales formados por tecnócratas. Una pescadilla, por tanto, que se muerde la cola. Y una situación que lógicamente lleva a la conclusión de que gran parte de la soberanía política descansa ahora en una realidad tan impredecible como es la competencia de intereses particulares que conocemos por mercados (de deuda en este caso). En sentido estricto, parece no tener ya tanto sentido de hablar ni de soberanos en el caso de Monti y Papademos ni de soberanía nacional o popular, sino, en todo caso, de soberanía financiera: en Europa sólo son soberanos aquellos estados que actualmente puedan financiarse en unas condiciones lo suficientemente ventajosas como para no comprometer su futuro; en el caso de no poder hacerlo así, se acaban viendo abocados a convertirse en dictaduras, obligados por aquellos socios de la Unión que no quieren ver comprometida su actual soberanía financiera -que son los que realmente dirigen los designios del país gobernados por personas que sí representan (por fin) los intereses de las instituciones europeas-.

¿Una nueva forma de guerra europea?

Probablemente sea un recurso muy manido recurrir a la máxima de Clausewitz «Der Krieg ist eine bloße Fortsetzung der Politik mit anderen Mitteln» (“La guerra no es más que la continuación de la política con otros medios”) para hablar de ciertas situaciones políticas como la aquí descrita. Es también muy posible que en el caso del relevo de gobierno en las democracias griega e italiana podamos hablar de una continuación de la política (tal y como la venimos conociendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial para acá) con otros medios. Sólo en este estricto sentido podremos de hablar, con Clausewitz, de una situación similar a la guerra. Y la guerra, para Clausewitz es «ein Akt der Gewalt, um den Gegner zur Erfüllung unseres Willens zu zwingen» (“un acto de violencia para obligar al enemigo a que realice nuestra voluntad”).

¿Podemos hablar de una situación de guerra en Europa? Probablemente: parece casi una obviedad afirmar que sobran los ejemplos en los últimos meses en los que se ve cómo muchos gobiernos toman medidas contra la voluntad general para realizar la voluntad de instituciones ajenas. Ahora más que nunca, lo que está en entredicho en la Desunión Europea es la soberanía nacional de una parte de sus miembros. Repetimos que no de todos: porque mientras unos estados salen cada vez más reforzados de la crisis, otros son empujados al abismo, tal y como lo reflejan las diferentes primas de riesgo de sus deudas públicas y el interés que cada uno de esos estados tienen que pagar (actualmente, la fortaleza de un estado es inversamente proporcional al tipo de interés que tiene que pagar en los mercados para poder financiarse). Las instituciones europeas se han convertido en el organismo que ejecuta la voluntad de los países con mayor fortaleza económica en los países del club más débiles económicamente. Lo que está en juego es la soberanía (financiera) de los estados: unos la han perdido (no sé si alguna vez la tuvieron dentro de la unión monetaria) y otros luchan por no perderla, obligando a los primeros a cumplir su voluntad en el marco de una nueva legalidad que de esta manera se les impone.

Caricatura de José I Bonaparte

Caricatura de José I Bonaparte

Algo parecido ha ocurrido ya en Europa a lo largo de toda la historia. Por ejemplo, a comienzos del siglo XIX: el caso más parecido al que aquí comentamos son los estados creados bajo el imperio de Napoleón en el transcurso de las guerras napoleónicas. En ellos y con ellos se creó un nuevo orden en los territorios en cuestión, resultado de un estado de excepción motivado por la ocupación napoleónica. Este nuevo orden se hizo o bien pactando con los soberanos de los territorios ocupados en el caso de conservar su fisonomía geográfico-política (véase el caso de la España de Carlos IV) u otorgando constituciones “napoleónicas” a estados que no existían con anterioridad a la ocupación napoleónica (por ejemplo, el Ducado de Varsovia). Lo curioso del ejemplo es que, en el caso del ducado de Varsovia, Napoleón obtuvo un amplio apoyo (también militar); y más bien lo contrario en el caso de España. Hasta el punto de que los cosacos polacos intervinieron en alguna de las batallas libradas en suelo español (como la de Somosierra). Prueba, probablemente, de que la falta de conexión del poder político con el ciudadano puede abocar en situaciones francamente peligrosas: los polacos se sintieron liberados por Napoleón, los campesinos españoles, no, por el contrario; en el primer caso, el pueblo compartía la percepción de que el nuevo poder que los gobernaba era legítimo porque supuso su liberación sobre todo de Rusia y el imperio austrohúngaro; en el caso de España, a los ojos de amplias capas sociales del país, el gobierno de José I carecía de legitimidad, porque se veía como impuesto por el yugo francés.

Tampoco la paz de Versalles firmada al término de la Primera Guerra Mundial fue vista con buenos ojos por un amplio sector de los alemanes: así fue más fácil que, dada la desesperada situación económica del país, un líder con un carisma atractivo para muchos se hiciera con el poder con las consecuencias que nadie debería olvidar. Esperemos equivocarnos, pero la verdad es que el auge de los extremismos en Grecia y la radical desconfianza en la política parlamentaria de una ciudadanía que no siente que la represente no auguran mucha estabilidad política. Por ese motivo nos preguntamos si la estabilidad económica que se pretende conseguir con las dictaduras griegas e italianas no pueden llegar a convertirse en un caldo de cultivo para oportunistas políticos como lo ha sido siempre Berlusconi (recordemos que las circunstancias en las que accedió al poder fue una falta de credibilidad del resto de partidos italianos a ojos del electorado). Y es que no hay que olvidar que esta crisis es política porque su origen está en la falta de representación efectiva de la voluntad general: el descrédito general (motivado ideológicamente) de lo público y su desatención sistemática por ciertas opciones políticas se acaba traduciendo en un aumento de las desigualdades sociales, por mucho que de esta manera se consiga un equilibrio de las cuentas públicas. Y mientras la que guíe al pueblo no sea la libertad, sino la estabilidad presupuestaria, las consecuencias de estas políticas seguirán traduciéndose en una Desunión Europea en la que sus ciudadanos se vean forzados cada vez más a jugar en diferentes ligas.

Decenas de miles de personas protestaron este sábado en diferentes puntos de Alemania contra las consecuencias de la crisis crónica que padece el sistema capitalista y que están teniendo que pagar los ciudadanos de a pie. La plataforma berlinesa de Democracia Real Real se sumó a la marcha que recorrió el centro de la capital alemana, en la que participaron al menos 5.000 personas.

En la manifestación participaron fundamentalmente ciudadanos alemanes, aunque también españoles, griegos, italianos y ciudadanos de diversos países europeos y otras partes del mundo. Una prueba de que la marcha de este sábado era global, y de que su objetivo era un cambio de conciencia de la humanidad. Fue un paso al frente de mucha gente de diversa condición y procedencia que está tomando conciencia de que el actual sistema económico y político es, además de insostenible, profundamente injusto.

"Paraguas salvapersonas" se leía ayer en un paraguas en la manifestación ante el Parlamento de Berlín, una alusión irónica al nombre que reciben los paquetes de rescate a los bancos aquí en Alemania: "Banken Rettungsschirm". Fuente: Die Zeit

Los manifestantes corearon cánticos contra los bancos, corresponsables de la actual crisis y que pese a ello están recibiendo ingentes inyecciones de dinero público, y contra la clase política alemana y europea en general, que demuestran no estar a la altura del actual momento histórico: los políticos demuestran no querer entender que mientras no arrebaten el poder a las instituciones financieras y a los mercados, los votos de los ciudadanos, de los que se emanan la legitimidad de los sistemas supuestamente democráticos, son papel mojado. Por eso DRY Berlín y otras plataformas sociales exgimos una democracia real ya.

A la altura del Bundestag (Parlamento alemán), un nutrido grupo de manifestantes salió del recorrido previsto de la marcha, y ocupó el prado situado frente al edificio dedicado “al pueblo alemán”, como proclama la frase grabada sobre el capitel del Parlamento. Una acción simbólica que superó a los agentes de policía, que actuaron por momentos con cierto nerviosismo y poca coordinación (no dejaron trabajar por igual a todos los periodistas, por poner un ejemplo), y que sirve para reclamar los espacios públicos berlineses. El desaolojo entrada la noche deja bien claro que hay que tomar las plazas para demostrarles a los poderosos que la toma del espacio público es el inicio del cambio.

La movilización de este sábado no será la última: sus organizadores forman parte del 99% que se manifiesta pacíficamente contra la injusticia sistémica impuesta de hecho por el 1%. DRY Berlín seguirá participando de una manera u otra en las protestas contra un sistema que nos lleva al desastre. Este 15 de octubre no será el último 15 de mes en el que las calles de todo el mundo se llenan contra la barbarie.

Más información en castellano:

http://www.lavanguardia.com/20111015/54231423509/en-alemania-salto-cualitativo-del-movimiento-de-los-indignados.html

Zuerst möchten wir euch danken, dass ihr gekommen seid.  Es ist inspirierend, so viele Leute hier heute zu sehen, die ihre Solidarität bekunden, also herzlichen Dank.

Wenn man sich heute auf der Welt umschaut oder die Nachrichten verfolgt – es gibt so viel Ungleichheit, entsetzliche Gewalt und unbeschreibliches Elend – aber  was kannst DU dagegen tun?

Seit viel zu langer Zeit schweigt die Mehrheit, obwohl wir vor diesen riesigen wirtschaftlichen, ökologischen und sozialen Problemenstehen. Bisher war es für viele schwer, eine Stimme zu finden, die ihren Standpunkt repräsentiert.

Die Zeit ist reif dafür, dass die schweigende Mehrheit ihre Stimme wiederfindet.

Wir sind womöglich unterschiedlicher Meinungen über die genauen Ursachen und das Wesender Probleme. Früher waren es diese unterschiedlichen Ansichten, die uns trennten.

Wir haben zu viel Zeit damit verloren, uns auf das zu konzentrieren, was uns trennt. Deshalb war es ohne unsere Solidarität leicht, uns bei Seite zu schieben, zu marginalisieren, zum Schweigen zu bringen und zu unterdrücken.

Es ist schwer zu sagen, wo und wie diese Bewegung begann. Ohne Zweifel ist sie in den letzten Jahre gewachsen: Die Beispiele haben sich gemehrt: Island, Egypten, Tunesien, Griechenland, Spanien, Israel… Und jetzt, in den letzten Wochen,  die USA, die Wall Street.

All diese Beispiele lehren, dass es besser ist, sich auf  Gemeinsamkeiten zu konzentrieren und nicht auf das, was uns trennt, um für alle Menschen offen zu sein, denen das Wasser bis zum Hals steht und die sich gedrängt fühlen, etwas zu tun.

Es ist bekannt, dass die ‘Occupy Wall St.’-Bewebung schnell angewachsen ist, ähnlich wie die Isländische Revolution oder die 15M-Bewegung in Spanien. Sie ist auf weitere Städte in den USA übergeschwappt und heute, am 15. Oktober, ist sie hier in Berlin angekommen.

Dies ist deine Bewegung.

Durch offene Gespräche und Partizipation können wir ein gemeinsames Verständnis der Probleme finden, denen wir gegenüber stehen. Wir können nur stark werden, indem wir einbeziehen und nicht indem wir ausschließen.

Das ist deine Bewegung,

Wenn dich die Zerstörung der Ökosysteme beunruhigt.

Wir sind wegen der Zerstörung der Ökosysteme beunruhigt.

Wenn du  dir wegen der Korruption und der Rolle der Großbanken in der Politik Sorgen machst.

wir machen uns wegen der Korruption und der Rolle der Großbanken in der Politik Sorgen.

Wenn du der unternehmerischen Gier und der Bonuskultur der Wall Street einen Riegel vorschieben möchtest,

wir möchten der unternehmerischen Gier und der Bonuskultur der Wall Street einen Riegel vorschieben.

Wenn du dir Sorgen über den Hunger und die Armut auf der Welt und über die verheerende Spekulation mit Nahrungsmittelpreisen machst.

wir sind wegen des Hungers und der Armut auf der Welt und der verheerenden Spekulation mit Nahrungsmittelpreisen besorgt.

Wenn du Angst vor dem militärisch-industriellen Komplex und dem Krieg hast,

wir ängstigen uns angesichts des militärisch-industriellen Komplexes und der Kriege in der Welt.

Wenn du um die Zukunft der Wirtschaft, sinnvoller Arbeit und den gesellschaftlichen Zusammenhalt besorgt bist

wir sorgen uns um die Wirtschaft, sinnvolle Arbeit und den gesellschaftlichen Zusammenhalt.

Wenn du die Kontrolle der großen Medien durch die Privatwirtschaft fürchtest

wir fürchten die Kontrolle der großen Medien durch die Privatwirtschaft.

 

Weil diese deine Bewegung ist.

In diesen Turbulenzen heute müssen wir uns vor Augen führen, dass das hier nicht der Endspurt, sondern der Anfang unserer Bewegung ist. Wenn wir weiter wachsen, wird es Versuche geben, uns zu zerschlagen und auseinander zu nehmen. Wie auch immer man uns provozieren wird, das wichtigste ist, dass wir in jeder Aktion friedlich bleiben.

Unsere Stärke liegt in unserer Einheit. Unsere Methoden müssen gewaltfrei bleiben.

Weil diese deine Bewegung ist, ist es wesentlich, dass du dich einbringst. Schließ dich einer Versammlung an oder baue eine Versammlungen auf. Sprich mit deiner Stimme. Denn wir alle entscheiden gemeinsam, wie wir weiter machen. Wir lassen nicht länger zu, dass unsere Zukunft von Außen bestimmt wird, von Anführern, die uns etwas versprechen, das sie dann nicht halten.

Weil wir uns von Politikern und politischen Systemen nicht vertreten fühlen, müssen wir Alternativen suchen.

Wenn die Wirtschafskonzerne unsere Werte nicht teilen, müssen wir Alternativen suchen.

Wenn die Medien uns nicht repräsentieren, müssen wir Alternativen suchen.

Wir sind die 99%, und es ist an der Zeit, das 1% wissen zu lassen, dass diese Welt unsere Welt ist, und wenn wir damit unzufrieden sind, wie sie heute funktioniert, dann ist es höchste Zeit für uns, sie zurückzunehmen. Es ist an der Zeit, zu zeigen, wie eine ECHTE Demokratie aussieht.

Weil diese Straßen unsere Straßen sind,

diese Stadt unsere Stadt ist,

diese Bewebung unsere Bewegung ist, und weil wir gemeinsam eine reale Veränderung herbeiführen können.

Ob das 1% es mag oder nicht, die Macht kehrt zurück zu den Menschen und wir sind…

Vereint für globale Veränderungen / United for #Globalchange.