Posts etiquetados ‘deuda’

Este tema sigue, desgraciadamente, siendo de actualidad. Vale la pena leer los comentarios en Youtube. Pobre Portugal…

Lección de anatomía

Publicado: 6 diciembre 2011 en Castellano, Socioeconomía
Etiquetas:, , , , ,

(Variaciones sobre un cuadro de Rembrandt)

Rembrandt, Lección de anatomía del doctor Tulp

De Adriaan Adriaanszoon, alias Aris Kindt, se dice que fue un ladrón extremadamente violento. Robó y apaleó a un hombre en Ámsterdam e hirió gravemente a un guardián de la cárcel de Utrecht. Todo ello le valió una sentencia de muerte: fue ahorcado el 31 de enero de 1631. Su cuerpo fue donado al colegio de cirujanos y de esta manera se convirtió en el objeto de una autopsia pública. Eso sí: pública, pero limitada de hecho a miembros de las clases pudientes de Ámsterdam, que pagaban por ver el espectáculo de la demostración de sabiduría del doctor Tulp a costa del cuerpo de un hombre con una biografía tan violenta…

Rembrandt (in)mortalizó una escena en la que la rigidez del pasmo de los asistentes guarda relación tanto con la rigidez mayestática del doctor Tulp como con la cadavérica del cuerpo yerto del ajusticiado Aris Kindt. Tres tipos de rigidez en un cuadro que aunque escenifica la voluntad analítica de conocer el cuerpo humano, nada impide interpretar, si seguimos a Sebald, que muestra también una relación con los antiguos rituales de expiación. Una interpretación que parece justificada si atendemos al hecho de que, tras el ejercicio público de disección, era costumbre servir una copiosa comida. Una práctica culinaria por lo demás muy extendida en las ceremonias de luto en Europa: el muerto al hoyo…

Pero la comida no es el único vínculo entre ambos ejemplos: ambos vienen precedidos por un análisis previo del cuerpo del muerto; sólo que en el caso de la muerte del ajusticiado no se hace para examinar las causas de su muerte (para eso bastaría con leer su historial delectivo y/o preguntarle al verdugo), sino para entender cómo funciona el cuerpo de las personas aún vivas y/o no ajusticiadas. Si su biografía no puede servir como modelo, que su cuerpo al menos sirva como espejo: un criminal ajusticiado nunca será sujeto (activo); como mucho, objeto (de análisis), porque “cosa juzgada“.

*

A la medicina se le ha reprochado muchas veces, como en la Viena de finales del XIX, que es capaz de explicar casi siempre las causas de una muerte, pero que muchas veces (quizá demasiadas) no puede contribuir a evitarla.  Lo mismo podría decirse, quizá, de la política en el caso de Aris Kindt: se sabe con certeza (también, sin duda, gracias a Rembrandt) lo que le llevó a tener que morir en la horca; pero probablemente se desconozca cómo haber conseguido evitar llegar a ese extremo. Afortunadamente, dirán algunos: porque si tantos Aris Kindts no hubieran cometido sus crímenes, no conoceríamos nuestro cuerpo como decimos conocerlo hoy en día; ni tendríamos una pintura como la de Rembradt y su magistral ejecución de la umbra mortis; ni estaríamos escribiendo esta entrada.

Pero Adriaan Adriaanszoon no es el único culpable de esta entrada. También lo son (eso dicen) los países de la periferia europea: sus cuerpos económicos yacen ahora sobre la mesa de disección del irritado doctor Mercado y del Eje Mercozy como los de unos ajusticiados más. Aunque, eso sí, los PIGS son curiosamente (al decir de muchos) culpables; pero también las víctimas (al sufrir de tantos). Su disección podría servir a lo mejor para ver cómo no funciona la Europa del Euro; pero lo único seguro por el momento es que el cuerpo sobre la mesa de disección de los mercados de deuda sirve de espejo: cada uno de los actores de este drama se retrata en él a costa de los otros. Quizá para no verse obligados a tener que admitir que los supuestos culpables son más bien víctimas. Una vez más vemos que, como en el caso de la medicina, lo único cierto es el resultado de la autopsia pero no los beneficios del tratamiento que impone el diagnóstico.

*

Pongamos por caso que el anatomista que disecciona fuera, además, el inductor al delito por culpa del que yace ahora muerto el cuerpo y encima el juez que hubiera dictado la pena de muerte sobre ese cuerpo que ahora analiza, escalpelo en mano. En ese caso nos encontraríamos ante un ejemplo parecido al escándalo que está teniendo lugar ahora en Europa: Mario Draghi (actual presidente del Banco Central Europeo) y Lucas Papademos (actual dictador al cargo de Grecia, homólogo del actual duce italiano, Mario Monti) han tenido que ver en mayor o menor medida con el ocultamiento del verdadero estado de las cuentas griegas.

Se le pueden poner muchos nombres a esta maniobra. Nos decantamos por colonialismo. Porque en este claro caso de desviación y acumulación de poder a costa de la soberanía de los habitantes de un país, sigue vigente la nítida diferencia entre el que está muerto y el (o los) que aún sigue(n) con vida: viven y diseccionan los que tienen soberanía financiera (los que consiguen dinero pagando pocos intereses) y están muertos los que tienen que realizar, a marchas forzadas, recortes obligados en el estado del bienestar de sus ciudadanos y vender lo que tienen para pagar. Y mientras los primeros no comprometen su independencia económica, tecnológica e industrial, a los segundos se les convierte en cada vez más dependientes. Una sutil reinvención del colonialismo, aunque esta vez no es África la repartida en una conferencia (también) en Berlín, sino el bienestar de la periferia de la Desunión Europea.

*

Resulta, si no paradójico, sí al menos curioso contemplar el espectáculo de la demostración de sabiduría de unas instituciones que sólo son capaces de augurar el futuro económico sobre la base de fracasos pasados. Y, por extraño que parezca, el historial de errores pasados parece legitimar la validez de las predicciones que les siguen. Claro está que la culpa no la tiene el que habla, sino el que se cree lo que éste dice. Tan claro como que una de las principales ventajas del corporativismo (tal y como hoy se le entiende) es que la responsabilidad se diluye; como ahora, en Europa, donde las víctimas de unas políticas procíclicas y favorecedoras de la creación de burbujas son los que deben expiar los errores sistémicos del modelo. Qué irónico que “corporativismo” venga de “cuerpo”, la misma palabra que sirve para nombrar el objeto ajusticiado de la disección del doctor Tulp, que atendía en vida y obra al nombre de Aris Kindt, de infausto recuerdo.

Y hablando de responsabilidad: después de lo dicho, no podemos evitar hacernos una pregunta: ¿puede un cadáver seccionado levantarse de la mesa de disección y pasar a ser anatomista? Algo así parecen pretender las “nuevas” fuerzas que gobiernan en España. ¿No es una actitud no sólo no realista, sino además irresponsable? Porque, ¿cuándo se ha visto que el alumno castigado dé lecciones al profesor que lo amonestó? Además, la rigidez cadavérica da poco margen a la maniobra. Con estos mimbres, con este rigor mortis, es difícil estar “en primera línea”, si no es para convertirse en convidado de piedra. Probablemente sea más sensato ser consciente que lo que somos es espejo, que Europa (empezando por Alemania) debería tomar buena nota de que los errores cometidos para favorecer las exportaciones del núcleo duro (el eje franco-alemán) han contribuido a la creación de unas burbujas que no sólo se están llevando por delante al euro. Dejar de huir hacia adelante, por tanto, y quedarse pasmado el tiempo necesario (no el dictado por los mercados) ante la lección de anatomía, antes de que no quede cuerpo ya del que aprender a gobernar para la ciudadanía.

*

Lección de anatomía: en Europa quizá todos sean Adriaan Adriaanszoon pero pretenden ser el Dr. Tulp.

Ramón en "Hermano Lobo", 2 de agosto de 1975. Fuente: neorrabioso.blogspot.com

       desahuciar  (de des- y ahuciar).

     1. tr. Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea. U. t. c. prnl.

     2. tr. Dicho de un médico: Admitir que un enfermo no tiene posibilidad de curación.

     3. tr. Dicho de un dueño o de un arrendador: Despedir al inquilino o arrendatario mediante una acción legal.

La reforma constitucional convierte al pago de la deuda en gasto prioritario. Se constitucionaliza así la desconfianza en el estado y la limitación de su ámbito de actuación, al limitar una de sus herramientas fundamentales: la gestión independiente del dinero público. Una vez más nos encontramos ante un caso de socialización de las pérdidas y privatización de los beneficios. ¿Será el último?

La reforma “es buena para España”, Rajoy dixit. Una “vacuna”, según Rubalcaba. Vuelve a salir a la palestra un discurso basado en términos que se toman prestados de la medicina y de la epidemiología para hablar de la coyuntura económica actual: contragio, fiebre, vacuna, diagnóstico… Y a grandes males, grandes remedios… Pero, realmente, ¿son tan grandes, son tan buenos los remedios, la “vacuna”?

Lo ponemos en duda: en los últimos días, al hablar del texto del artículo 135 reformado de la Constitución sólo se habla del límite al déficit estructural (art. 135.2) o del principio de estabilidad presupuestaria (art. 135.1). Pero no se toca ni ataca lo más grave que incluye esta reforma y que se encuentra en el apartado tercero:

“[…] Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. […]”

Lo que aquí se constitucionaliza es, por un lado, la mala práctica que se pretende combatir (el alto nivel de endeudamiento que se “come” gran parte del presupuesto de gasto de las administraciones) y, por otro, una claudicación del Estado ante los mercados: mientras que antes estaba en manos del Estado decidir cuándo se paga la deuda, renegociándola en caso de que fuera necesario (cuando se consideraba que otros gastos tenían más prioridad), ahora, con el texto reformado, no hay ninguna duda: primero se tiene que devolver la deuda, cueste lo que cueste; es decir, a costa de las prestaciones sociales que podría garantizar la Administración para todos.

Éste es, a nuestro juicio, el mayor escándalo del texto de la reforma. No el límite al déficit estructural que hace aumentar la deuda (disminuyendo a la larga la cantidad de dinero que el Estado puede gastar en prestaciones sociales, inversiones públicas y servicios al ciudadano). No: lo escandaloso es que se cede una parte de la soberanía estatal a los mercados, se pone lo público en manos de usureros.

Es más: se prevé un margen amplio para la aplicación de la medida (2020). O sea: se traslada al futuro la aplicación de una medida cuya aprobación se ha querido tan urgente por la actual “desconfianza de los mercados”.  ¿Van a seguir siendo tan desconfiados en 2020 los señores mercados? ¿Quién es capaz de prever cómo va a ser la situación económica en 2020 si ni los gobiernos ni las agencias de calificación ni casi nadie ha sido capaz de prever esta crisis? Pero da igual, se hace la reforma y punto; lo más rápidamente posible para que nadie sea capaz ni de pensar ni de darse cuenta del gol que nos están metiendo. Y no es que rompa sólo el consenso constitucional, no: es que la constitución pasa de ser norma fundamental a norma coyuntural.

¿Realmente nos conviene a todos tener un país sin estado? ¿Es realmente “bueno” para España todo esto? ¿Es esto una “vacuna” o más bien un “veneno”?

En los Desayunos de TVE, Cristóbal Montoro, portavoz económico del PP en el Congreso, ha defendido que los estados nacionales son los que deben gobernar en sus países. Ana Pastor le ha preguntado entonces si cree que las medidas adoptadas por Grecia, por Berlusconi… las toman ellos o desde fuera. La respuesta ha sido ambigua: ni sí ni no, ni todo lo contrario. Lógicamente: ¿cómo negar lo evidente? ¿Cómo admitir que con esta falta de representación política real poco importa a quién se elija entre los dos grandes partidos, si las políticas se las dictan desde Europa y el FMI?

A continuación, cuando se le ha preguntado por el 15m, ha empezado por calificar las propuestas de inconcretas, para pasar a decir luego que son propuestas a la izquierda y de hace 40 años: si el gobierno las aceptara, supondría un retroceso y una pérdida de empleo.

Me hago preguntas sobre cuatro temas:

1) Si las propuestas son inconcretas, ¿por qué se puede decir tan clara y taxativamente están a la izquierda? ¿Cómo se puede entonces afirmar tan tajantemente que implicarían un retroceso económico y en la creación de empleo?

2) Si son reivindicaciones clásicas de 40 años, ¿no será en parte porque llevamos bastantes años viendo cómo, de crisis en crisis, se vienen aplicando las mismas medidas pro-cíclicas?

3) ¿Se puede crear empleo favoreciendo la eliminación de la competencia entre muchas empresas medianas en beneficio del favorecimiento de  corporaciones “competitivas” cada vez más grandes? ¿No está entre las consecuencias de la búsqueda de competitividad a nivel global la creación si no de monopolios, sí de oligopolios? ¿No va todo ello en contra de la doctrina del libre mercado?

4) ¿Se puede crear empleo indefinidamente? ¿No sería mejor y más sostenible favorecer políticamente una distribución del trabajo existente entre más personas?

En cualquier caso, no nos puede sorprender ni este tipo de ambigüedades de nuestros políticos ni la deriva neoliberal de la (Des)Unión Europea. Todo esto no es ninguna novedad: es la consecuencia lógica de tener una mayoría conservadora en Europa. Confío en que, con casos como el de Grecia, cada vez nos quede más claro hacia dónde nos llevan las políticas que sólo buscan estabilidad presupuestaria y convergencia financiera creando inestabilidad social.

Algo tiene que cambiar en Europa o acabaremos vendiendo hasta los adoquines para pagar las deudas. Pero, claro, es lo que tiene ponerse en manos de usureros: que siempre te roban mucho más de lo que te dan.

Este vídeo de una pareja de humoristas australianos (Clarke and Dawe) tiene ya unos meses, pero no por eso deja de estar de moda. This video by a pair of australian comedians (Clarke and Dawe) has already a couple of months, but it’s still actual…

Español:

w. English SUBTMit Untertiteln auf DeutschSoutitré en français